Turrones, cava, mariscos, embutidos, cestas de empresa: en pocas semanas la distribución alimentaria mueve un volumen que no se parece al del resto del año. La campaña de Navidad puede salvar el ejercicio o dejar un problema serio en forma de roturas de stock en las fechas clave o de producto sin vender en enero. La diferencia está casi siempre en la preparación.
1. Previsión basada en datos
El punto de partida es el histórico de las campañas anteriores, por artículo y por cliente. Hay que ajustarlo con la información del año: nuevos clientes, artículos que entran o salen del catálogo, cambios de precio y en qué día de la semana caen las fiestas, que modifica el calendario de pedidos de hostelería y comercio.
2. Compras con antelación
Muchos productos navideños se compran una sola vez y con meses de antelación. Cerrar cantidades con los proveedores a tiempo asegura disponibilidad y mejores condiciones, pero hay que fijar también qué pasa con lo que no se venda: acuerdos de devolución, fechas de caducidad largas o posibilidad de darle salida después de Reyes.
3. Espacio en el almacén
El almacén va a recibir más mercancía de la que suele tener. Conviene planificar con tiempo:
- Ubicaciones temporales para la mercancía de campaña, cerca de las zonas de preparación.
- Capacidad de cámaras de frío y congelación para el producto perecedero.
- Reorganización de la mercancía de baja rotación para liberar huecos.
Un sistema de gestión de almacén que asigne ubicaciones y guíe la preparación evita que el aumento de volumen se convierta en errores.

4. Personal y turnos
El refuerzo de plantilla necesita formación, aunque sea breve. Cuanto más guiado esté el trabajo (preparación con lector o terminal, ubicaciones claras), antes rinde una persona nueva y menos errores comete.
5. Rutas y plazos de entrega
Los clientes piden más, más a menudo y con prisas en las últimas fechas. Hay que comunicar con antelación los días límite de pedido, reforzar rutas en los días de más demanda y prever qué pasa con los festivos.
6. Seguimiento diario durante la campaña
Durante las semanas fuertes, revisar cada día ventas frente a previsión permite reaccionar a tiempo: repetir pedidos de lo que se agota, frenar lo que no sale y mover stock entre almacenes si hay más de uno.
7. El cierre: enero también cuenta
La campaña termina cuando se ha dado salida al stock sobrante y se ha analizado qué funcionó. Ese análisis es la mejor base para la previsión del año siguiente.
En Asersa ayudamos a distribuidores y mayoristas de alimentación a planificar sus campañas con Quivir y Archie. Si quieres preparar la próxima con más control, hablemos.










