En un supermercado mediano puede haber varios miles de referencias, y cada cambio de precio, oferta o promoción obliga a imprimir y colocar etiquetas nuevas. Es un trabajo que consume muchas horas y que, cuando falla, provoca uno de los problemas que más molestan al cliente: que el precio del lineal no coincida con el de la caja. Las etiquetas electrónicas se están extendiendo precisamente para resolverlo.
Qué son
Son pequeñas pantallas de tinta electrónica, similares a las de un lector de libros, que se colocan en el borde de la estantería y muestran el precio y la información del producto. Se actualizan de forma inalámbrica desde el sistema central y consumen muy poca energía: las baterías suelen durar años.
Ventajas
- Precio siempre igual en lineal y caja: ambos salen del mismo dato.
- Ahorro de tiempo: el personal deja de reetiquetar y puede dedicarse a reponer y atender.
- Promociones al instante: una oferta se activa y se retira a la hora prevista en todas las tiendas.
- Precio por unidad de medida y alérgenos visibles y actualizados.
- Menos papel y menos residuos.
- Funciones extra: algunos modelos incluyen luces para guiar la preparación de pedidos online o códigos que el cliente puede leer con el móvil.

Qué tener en cuenta antes de implantarlas
La integración con el sistema de gestión
Las etiquetas solo son tan fiables como el dato que reciben. Si los precios, las ofertas y las fichas de artículo no están bien mantenidos en el ERP, la etiqueta mostrará el error más rápido. La integración debe ser automática: cada cambio de precio en el sistema de gestión tiene que llegar a la etiqueta y a la caja a la vez.
La normativa de precios
La normativa de protección del consumidor obliga a informar del precio final y, en la mayoría de productos, del precio por unidad de medida. Además, al anunciar una rebaja hay que indicar el precio anterior según las reglas vigentes. La etiqueta debe tener espacio y formato para mostrarlo todo de forma legible.
La infraestructura
Hace falta una red de antenas en la tienda y un software de gestión de las etiquetas. Conviene comprobar la cobertura en todas las zonas, incluidas cámaras y expositores de frío.
El coste y el retorno
La inversión inicial es significativa, por lo que conviene calcular el ahorro en horas de personal, la reducción de errores y el valor de poder lanzar promociones con más agilidad. Muchas cadenas empiezan por una tienda piloto.
El dato, primero
Antes de pensar en la etiqueta, hay que asegurarse de que el sistema de gestión tiene precios, ofertas y artículos bien organizados. En Asersa ayudamos a supermercados a mantener ese dato limpio con Quivir y a integrarlo con el resto de sistemas de la tienda. Cuéntanos tu caso.










